lunes, 12 de marzo de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Muévete.
Cuando
tenía 8 años soñaba con cambiar el mundo. No sabía exactamente cómo ni
por qué, pero sabía algo fallaba .Mientras yo tenía la casa de muñecas más
grande de la tienda otros niños vivían en chozas, y mientras yo almorzaba todos
los domingos en Mc Donals ellos morían de hambre. No conseguía comprender como eso era posible ¿Quién era el monstruo que se comía su comida? Diez años más tarde he logrado descubrirlo, es un monstruo insaciable, fue arrasando con todo lo que encontraba a su paso. Se comió los montes para edificar hoteles de lujo, despellejó y extinguió especies para comercial con sus pieles, devoró culturas para imponer sus Imperios… Todo tenía un precio.
Pero para todo ello era imprescindible comerse primero a las personas. Anular sus mentes, conducirlas y dirigir sus miradas hacia otro lugar. Convencerlas de que son las herramientas que el necesita, meras maquinas con el tiempo justo para trabajar lo máximo posible, dormir lo necesario e invertir el tiempo libre en ver los anuncios de los productos que deben comprar para que todo el sistema funcione.
Era un
mecanismo simple. Para que unos pocos fuesen ricos era necesario que el resto fueran pobres.
Y esos pocos estaban dispuestos a hacer lo que fuera para que siguiera siendo así. Estaban dispuestos a la
destrucción, a la masacre, a levantar un ejército contra su propio pueblo, a la
esclavitud, a la cesura, al silencio…
Aquellos valientes que descubrieron al monstruo sintieron la necesidad de luchar por una realidad más justa. Aquellos que se salieron del rebaño y se dieron cuenta de que un cheque jamás sería más importante que una persona se levantaron. Se levantaron y volvieron a caer. Pero no cayeron en un valle, sino en fosas comunes.
Era importantísimo que el sistema fuese infranqueable, inaccesible. Y para asegurarse de ello era esencial comerse otra cosa… la memoria. Hacer recordar solo la parte que le interesaba y dejar la otra en el olvido. Poner barreras para que la población no perteneciente a la elite no llegara a alcanzar los conocimientos suficientes para cuestionarlo.
No en vano, a aquellas personas que intentan olvidar, aquellas que arriesgaron sus vidas por que sus hijos vieran un futuro con esperanza son a las que le debemos todos los derechos con los que contamos hoy. Aunque se empeñen en hacernos retroceder y nos obliguen a desalojar las manifestaciones amablemente a golpe de porra.
Diez años después he descubierto al monstruo, y he comprendido que gente que con 8 años soñaba con cambiar el mundo, será la responsable de que un día deje de ser un sueño.
domingo, 15 de enero de 2012
Qué es la sublimación.
Según Freud
la sublimación se desarrolla a partir de nuestras insatisfacciones libidinales,
es decir, de nuestros deseos sexuales.El filosofo considera en su teoría que ese hueco que nos provoca dicha insatisfacción lo cubrimos con los logros personales que alcanzamos mediante nuestra creatividad. Es decir, utilizando esa energía causada por la frustración como medio para alcanzar la sublimación. Sin embargo, esto solo sería una consecuencia involuntaria de nuestros actos y no una meta preestablecida ya que nuestro objetivo real sería llenar el vacío que nos provoca nuestro ámbito sexual.
De acuerdo con su pensamiento, el filósofo plantea la felicidad plena en el ámbito sexual como una utopía y una realidad inalcanzable.
Pero si nos planteáramos que esto fuera falso y mantuviésemos la teoría de Freud ¿Cómo afectaría a la sociedad? Si sintiésemos satisfecha nuestra libido no necesitaríamos cubrir ese vacío y por lo tanto la creatividad dejaría de formar parte de nuestra vida.
Probablemente
desde nuestra posición no lleguemos a advertir los efectos que esto tendría en
la sociedad; pero si trasladamos la hipótesis y la llevamos al extremo nos
planteamos las siguientes incógnitas:¿Dónde quedaría el arte?¿las obras literarias?¿el
cine?¿la investigación? En otras palabras ¿dejaría de existir la sublimación?
Para este,
la insatisfacción libidinal no es la única que causa la sublimación; sino el
conjunto de insatisfacciones que se nos presentan a lo largo de la vida. De
este modo, da mayor veracidad a la teoría, ya que en este caso sí se plantearía
como imposible la situación de sentirnos realizados en todos los ámbitos de
nuestra vida.domingo, 1 de enero de 2012
Feliz 2012
Se
acaba 2011 y como en todos los fines de año nos hacemos una lista mental de
todas las cosas que nos gustaría mejorar, aquellos parches para los errores
cometidos o los deseos mas profundos para el nuevo año.
Será
un año nuevo en muchos aspectos, un año en el que al mirar al alrededor lo vea
todo diferente, todo habrá cambiado, será un año en el que o nadas a contracorriente
o te lleva la marea. Será un año de superación, de sacar todo lo que tengo
dentro y luchar sin permitirme el cansancio. Será el año de crecer, de madurar,
de hacerme fuerte, de encontrarme a mi misma y de demostrarme que sí, yo puedo
sola.
Vendrá
el estrés de las clases y él no estará, vendrán los exámenes finales y él no
estará, vendrá la selectividad y él no estará… Pasará todo el verano y tendré
que enfrentarme a la universidad, a unas clases nuevas, a vivir en una ciudad
nueva, a compartir piso con gente nueva…
Y en esos momentos en los que sienta
que soy incapaz, no valdrá descolgar el teléfono y llamarlo, ni se presentara
en casa para darme animo, ni siquiera me mandará un sms diciendo:”eh! tranquila
mi niña, estoy contigo, todo saldrá bien”.
Pero
en esos momentos en los que sienta terror al vació, tendré que confiar en que
cuando de un paso a delante, a pesar de mi miedo, comenzarán a desplegarse mis
alas.
Y
tendré que convencerme de que debajo de muchos de mis miedos más profundos, no
existirá una incapacidad real para
enfrentarme a ellos, sino la convicción de que soy incapaz. Y será así como iré
creciendo.
Porque
solo vamos a vivir una vez, y el miedo no es lo suficientemente fuerte para
hacernos caer. Porque las adversidades solo son una forma de hacer el camino
más interesante y porque los problemas solo son la prueba que te dirá:” ¿ves
como podías?”. Porque una persona es tan grande como se proponga serlo y porque
no hay nada en la faz de la
Tierra que pueda con la voluntad y la confianza en uno mismo.
Porque solo se trata de apretar los dientes, coger aire, fijarte un punto fijo
y decir: “No existe gravedad capaz de hacerme caer”. Porque cuanto mas duro sea
el combate, mayor será la victoria.
Se
acaba 2011 y como en todos los fines de año nos hacemos una lista mental de
todas las cosas que nos gustaría mejorar, aquellos parches para los errores
cometidos o los deseos mas profundos para el nuevo año.
Pero
cuando me pongo a pensar en ello, creo que ni yo misma soy consciente de lo
duro que será este año para mí.
Habrá
que echarle un poquito de huevos ¿no?
Feliz
año a todos.
martes, 20 de diciembre de 2011
"Los Girasoles Ciegos"
El leer "Los girasoles
ciegos" ha hecho brotar en mi un sin fin de sentimientos,desde la rabia,la
impotencia y la tristeza,hasta la esperanza de saber que al recomendarnos estos
libros nos animan a no olvidar algo que dejó tanto dolor entre nosotros.
Más allá de los ideales que cada cual poseamos,creo
que debería ser común el sentimiento de pérdida y derrota ante los
hechos que con la guerra y la posguerra se sucedieron.
Yo no creo en los caídos por España,solo creo
en muertes que se contaron por miles y en infinidad de familias destrozadas.
No creo en el orden militar,sino en el miedo.Miedo que
salía por cada poro de la piel,en las miradas inquietas,en los
suspiros contenidos y en el terror que producía incluso pronunciar un pensamiento para uno mismo.
suspiros contenidos y en el terror que producía incluso pronunciar un pensamiento para uno mismo.
No creo en el desarrollo de España,sino en tiempos de
hambre y pobreza.

Yo he tenido la suerte de vivir en una época muy diferente.Pero eso no me hace insensible a las atrocidades que se cometieron.Y aun no logro entender que le ocurrió al mundo para que desde los nazis en Alemania o los fascistas italianos se colara en España el mismo sentimiento de que la vida humana no valía nada.
Las personas ya no eran personas, carecían de
pensamiento y por tanto de identidad.
En cualquier momento podían entrar en tu casa
y llevarse a tu padre,a tu hijo o al amor de tu vida.Juzgarlo por creer
demasiado alto en la libertad y pasar a formar parte de una fila de condenados
y posteriormente de una fosa común.Lugar donde se enterraron miles de
ilusiones,de sueños,de talentos,de planes de futuro y de recuerdos de tiempos
mejores.

No alcanzo a imaginar el horror que debía suponer que para defender tus ideales tuvieras que desear la muerte al que pensara contrario a ti.Tal y como se expresa en el libro "Matar o morir".
Y aun menos me imagino a aquellos que ,carentes de una
mayor ideología que la de poder vivir para alimentar a sus
familias,fueron obligados a asesinar a sus opuestos,a los que ni siquiera
podría llamárseles de este modo.
La guerra civil y la posterior dictadura tiñeron la sociedad española del color de la represión,la cesura y las almas rotas.Del color del miedo.
Miedo cuyo rastro débilmente perdura hasta hoy.
No hace mucho tiempo el juez Garzón pidió que se
permitiese abrir las fosas comunes para destapar la verdad y dar la oportunidad
a los familiares de velar por sus fallecidos en un lugar digno.
No podemos permitir que el miedo siga impidiéndonos demostrar la verdad.No para abrir las heridas ni alimentar el rencor,sino para hacer madurar a la sociedad;ya que solo recordando y haciendo saber a las nuevas generaciones lo que pasó, podrá evitarse que vuelva a ocurrir en el futuro.
Desde siempre el ser humano se ha servido de la violencia
y la barbarie para imponer su voluntad sobre la del resto.Prueba de ello son
los múltiples conflictos que inundan los medios de comunicación.
Es por esto por lo que debemos defender la fuerza del diálogo,el Estado de Derecho y el Régimen Democrático,para que la voz de la población civil sea siempre el poder supremo.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Yo tengo un ángel.
Como
cada año, tu imagen vuelve a mí. No más que un día cualquiera ni de una forma
diferente.
Después
de tres años tengo la impresión de que han pasado treinta.
Recuerdo
nuestros juegos y nuestras risas como algo inmensamente lejano. Aún cuando voy
por la calle recuerdo algunas de nuestras canciones, o de nuestros chistes. Algunos
lugares están marcados, lugares que recorrí llorando una y otra vez y que ahora
solo me hacen sonreír.
La
gente suele decirte que cuando te pasa algo tan horrible hace que te hagas más
fuerte. Sinceramente no creo que sea del tipo de persona que crece a base de
palos en la vida.
Estoy
convencida de que si se me volviese a morir mi mejor amigo, mi mundo volvería a
derrumbarse.
No creo que reaccionara de forma diferente.
Pero
eso es imposible, porque nadie ocupo tu lugar cuando te fuiste. No he
encontrado a nadie que anteponga una amistad a los sentimientos que guarde detrás.
No he vuelto a encontrar a nadie que anteponga mi felicidad a la suya propia. Porque
tu querías que estuviese con él, aun sabiendo que no podrías soportarlo. Y lo
conseguiste.
Para
la cabeza de una niña de catorce años es imposible asimilar que un segundo
cambie tantas vidas de golpe. Algo tan insignificante como un segundo hace que
te sientas inmensamente impotente.
Si
para una niña de catorce años es difícil, para alguien tan escéptica y racional
como yo lo fue mucho más.
Yo
no creía a la gente cuando me consolaba hablándome del cielo, de un lugar mejor
o de que volvería a verte.
Por
más que me esforzaba siempre me ganaba la razón. Supongo que es uno de los
inconvenientes que tiene estar en contra de la religión; que por mucho que lo
intentes no consigues creer en dios.
Pero
cuando pasa el tiempo y ves que el mundo no se detiene por nada ni por nadie, no
queda otro remedio que seguir adelante.
En
tres años la evolución de la cabeza de una niña de catorce se multiplica por
cien. En mi caso fue por un millón.
Estoy
segura de que si volvieses ahora y me escucharas hablar no sabrás ni quien soy.
Después
de todo este tiempo he entendido que los ángeles no tienen alas, que el cielo
sigue sin existir y que probablemente no vuelva a verte jamás. Pero ya no me
importa, porque después de todo este tiempo he entendido que nunca te has ido, que
has estado dentro de mí, en mi cabeza, en mi manera de actuar. Porque cuando
una persona te llega de verdad toca algo en tu cerebro. Te quedas con pequeñas
cosas de esa persona que pasan a ser tuyas. Momentos en los que aprendiste
algo, situaciones que te hicieron pensar, manías que te hicieron reír…
Son
pedacitos de esa persona que adoptas casi sin darte cuenta y forman parte de ti.
Apareciendo en cualquier momento, en un refrán que se te escapa o en alguna
frase que solía decir.
Porque
los ángeles están por encima de cualquier magnitud de espacio o tiempo y porque
hay sentimientos que te unen a otras personas que están por encima de cualquier
distancia por infinita que parezca o llegue a ser.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
El destino siempre nos guarda lo mejor.
Tenemos
la costumbre de querer controlar por todos los medios las cosas que pasan a
nuestro alrededor, las manipulamos para que ocurran tal o como nosotros las
hemos soñado, repasamos una y mil veces las posibles situaciones que podrían
plantearse en el caso hipotético de que algo ocurriera o dejara de ocurrir. Nos
empeñamos en dejar todos los cabos atados y bien atados, pero resulta que
siempre hay alguno que se nos escapa, algún pequeño matiz de esa larga cadena
de sucesos que nos hemos imaginado, con total seguridad va a variar de nuestras
expectativas, alterando por completo el resultado que habíamos determinado en
nuestra cabeza.
Si hasta
nuestro estado de ánimo, el tiempo o las circunstancias que nos rodean hacen
que nos comportemos de manera diferente y a veces incluso nos
sorprendemos a nosotros mismos ¿Cómo vamos a pretender llegar a acertar la
reacción de otra persona sobre una situación hipotética que ni siquiera se ha
planteado?
Son
tan minúsculos los infinitos detalles que se nos escapan, que es prácticamente imposible
advertirlos, pero simultáneamente son tan infinitos los minúsculos detalles que
se nos escapan, que es totalmente imposible adivinar en las magnitudes en las
que alteran el resultado esperado.
Después
de tanto tiempo dándole vueltas y vueltas a la cabeza, intentando llegar a
conclusiones que en la mayoría de los casos han estado equivocadas, llegas a la
conclusión valida, aquella que ha estado ahí desde el principio. La conclusión que
te dice que por muchos planos que te traces en tu cabeza, no llegaran a
construirse, porque probablemente la casa que tu estas imaginando sea en realidad
un palacio lleno de jardines o incluso cuatro tablas de madera mohosas en mitad
de la playa mas bonita que habías llegado a soñar.
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